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HISTORIA Y ORIGEN DEL TAROT
El tarot es una baraja de naipes que a menudo es usada como
medio de predicción del pasado, de la situación actual del consultante
(presente) y algunas veces del futuro.
Existen muchas versiones, más o menos documentadas, sobre
los orígenes del tarot de las que podemos remarcar las dos principales:
La primera nos indica que sus orígenes datan al menos del
siglo XIV, no teniendo fundamento llevar sus raíces más atrás en la historia. La
técnica adivinatoria se basa en la selección de cartas de una baraja
especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección, un
experto interpreta el sentido de la cartas en relación con el futuro del
consultante.
Siguiendo con esa teoría, las primera referencias al tarot aparecen en el Siglo
XIV en Alemania y Francia. En estudios realizados por antiguos autores como
Eliphas Levis y el Doctor Gerad Encause (Papus) se intenta demostrar la conexión
existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio. Sin
embargo según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna
Sánchez el origen del tarot habría que buscarlo entre los cataros medievales y
la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del
juego de Tarot. Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los
personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la
ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión
de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser
usadas como un sistema adivinatorio. Otros autores afirman que los gitanos en su
deambular por los países europeos promovieron el Tarot como un sistema
adivinatorio. Por otra parte el juego de Tarot todavía se juega en muchas
regiones de Europa incluyendo Francia, Austria, e Italia.
La segunda opinión nos lleva mucho más atrás. Se identifica al Tarot como
una baraja compuesta de 78 naipes, cuyo origen se sitúa en el lejano Egipto, que
según dicen fue creada por el propio dios Thot. El Tarot y su aplicación en las
artes adivinatorias, no solamente sobrevivió al paso de los siglos, sino que su
fama fue en aumento desde ese lejano Egipto, pasando por
la Edad Media, el Renacimiento, y llegando a nuestros días,
siendo usual su práctica en todos los ámbitos de la sociedad, incluso llegando a
ser estudiado por psicólogos de la altura de Jung.
Las cartas son simbólicas, y de ahí su capacidad para ser
una herramienta de adivinación. Sus simbología se extrae de los jeroglíficos,
los personajes míticos, los arquetipos, la numerología, la kábala... Se trata de
uno de los métodos de adivinación más antiguos, y como tal, es un verdadero
tesoro que permite descifrar un significado oculto en cada una de sus cartas, un
significado que se relaciona directamente con estados del alma y circunstancias
afines a dichos estados del alma, y que va más allá de los límites
espacio-temporales, permitiendo así describir circunstancias tanto presentes,
como pasadas, como futuras del consultante.
De acuerdo con lo que ha escrito el psicólogo Jung, cuando
se consulta el Tarot lo que se lee es la propia vida del consultante, los
símbolos sugieren el significado de su vida. Por ello recogen lo que hay de más
inmediato, de más evidente, presentan sus experiencias, reflejan sus propias
pasiones, sus deseos inconscientes, ya que los símbolos beben directamente del
pozo del subconsciente.
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